UN ECO DE DESIGUALDAD EN LA LITERATURA
UN ECO DE DESIGUALDAD EN LA LITERATURA
“Me deben comida, coños, cobertores,
zapatos, casa, coche, reloj,
muelas; todo me lo deben”
(“El Cobrador”Fonseca,1979)
Sabemos que la literatura no es sociología, ni es política y tampoco es un arte puro disociado de la realidad. En el contexto de la literatura escrita en América Latina, en los últimos lustros, se ha registrado un incremento de obras donde la violencia son el leitmotiv de su narración. Creando una ruta siniestra la de la
violencia
que introduce nuevas formas de entender la naturaleza humana, como es el caso
del escritor brasileño Rubem Fonseca, quien expone la cólera de esta naturaleza
humana que se desarrolla bajo la atmosfera de maginidad e injusticias en
Latinoamérica. Así lo proyecta en uno de sus personajes emblemáticos como ``El cobrador”
aquel villano y en algunos casos
antihéroe que rompe su cotidianeidad quebrantando al mismo tiempo su ética y, ¿para qué
sirve la ética en un mundo descarnado de instituciones donde las personas se
quedan contemplando a la justicia como una imagen corrupta?.
Rubem
pone de manifiesto un ambiente urbano en el que las divisiones socioeconómicas
de la población son fuertes y claras, por lo que utiliza a su personaje como un
eco de la desigualdad mediante crímenes realmente graves. Muestra un
comportamiento de asesino serial,
matando sin razón
aparente, pero al analizar el contexto de una sociedad indiferente y
desquiciada, que no ha cambiado mucho en nuestros tiempos; podemos darnos
cuenta que sus actos violentos no son impulsivos del todo, es consciente del
daño que esta haciendo y a la vez cumpliendo una tarea impuesta por él cobrando
todo lo que se le ha negado.
La
corrupción y la amnesia histórica han conducido a una sociedad desamparada; y
como resultado dando el origen a un individuo que tiene como condición de vida,
la fatalidad, tal como lo muestra Fonseca. Lo cual nos hace pensar ¿cuantos
incomprendidos y distantes de la sociedad han intentado anclarse a cualquier
astilla y no de la manera tan carnicera como el cobrador, para no terminar
de hundirse en un barranco
profundo?
La
literatura nos hace reflexionar en lo que se ha hecho y seguimos haciendo mal como sociedad y como
individuos. Pues podemos ver como Fonseca más que anclarse en la problemática,
hace una radiografía del origen del problema, haciendo su papel de escritor más
que de crítico. Dentro de la ficción que se vive en una novela podemos discernir
como es alimentada por una realidad que ya supera los límites de lo razonable.
Nada ha evolucionado en Latinoamérica para poder hallar la justicia e igualdad hacia los más
necesitados.
Lo
cierto es que Fonseca mediante esta historia nos permite asomarnos al mundo que
no queremos: donde la queja se ha vuelto imposible y nos expone al drama del
canalla que todos llevamos dentro.

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